Cicciolina, una vida entre el porno y la política

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La política siempre se ha visto como una profesión muy seria, aunque muchos no estarán de acuerdo en llamarla, precisamente, profesión. Es más bien una vocación que nace del deseo de servir a los demás, a un pueblo, a un país entero, a una nación. Así debería ser, de hecho. En la Antigüedad, tanto en Roma como en Grecia, ser elegido como política era un inmenso honor entre los hombres más capaces de las ciudades. Dedicaban su vida entera a esa función, con el honor como máxima y la responsabilidad de hacer crecer a su pueblo. Las cosas, obviamente, han cambiado bastante desde entonces. La política es vista como un nido de aprovechados y corruptos que solo saben vivir del dinero ajeno, y así es complicado que la gente pueda considerar bien a cualquier persona que se presenta a un cargo. Tanto es así que en los últimos tiempos, cualquiera ha podido llegar a ser político a través de un sistema de partidos que ya no impone tanto la preparación como la popularidad.

Hemos conocido los casos de Ronald Reagan, Arnold Schwarzenegger y Donald Trump en Estados Unidos. Tres aspirantes que no tienen nada en común entre sí, pero que venían de fuera de la política, y gozaban ya de una gran popularidad cuando resultaron elegidos. Daba igual que no tuvieran tanta preparación, o que incluso fueran ciudadanos investigados por ciertas tramas corruptas. La política se ha convertido en una especie de batalla campal en la que lo único que importa es ganar el escaño y vivir del dinero de los demás. Ese desencanto ha generado un gran problema a la hora de elegir a nuestros representantes, hasta el punto de que mucha gente incluso ha decidido abstenerse. El derecho al voto es uno de los más importantes que tenemos, y debería ser en realidad un deber para cualquier que haya nacido ya en democracia. Las opciones que se pueden encontrar en los diferentes países son enormes, y cada partido tiene una forma diferente de ver las cosas, que puede encajar más o menos con los votantes. Tanto es así que incluso hay partidos que han presentado a actrices porno como candidatas, y  han conseguido escaños. Tal fue el caso de Ilona Staler, conocida popularmente como Cicciolina, en el Congreso italiano.

Ilona Staller, toda una estrella porno

Nacida con el nombre de Elena Staller, la actriz nación en Budapest, capital de Hungría, en 1951. En sus memorias aseguró que fue abusada sexualmente cuando todavía era menor de edad, y obligada por sus padres a presentarse como modelo en una agencia cuando apenas tenía 14 años. Trabajó también en un hotel de su ciudad, siendo utilizada por los servicios secretos húngaros para espirar y sacar información de los clientes extranjeros que allí se hospedaban. Con 25 años se casó con Salvatore Martini, uno de los clientes habituales de su hotel, y se mudó a Italia, obteniendo al poco tiempo la nacionalidad en aquel país. Al poco tiempo comenzó a trabajar como actriz para algunas películas softocore, como La Colegiala, donde tenía escenas muy eróticas con la actriz Gloria Guida.

Su trabajo en la industria

Comenzó a alcanzar gran popularidad en Italia gracias a su exuberante belleza y a sus pocos remilgos a la hora de desnudarse en público. Lo hacía no solo en las películas, sino también en televisión e incluso en discotecas, donde realizaba shows de striptease. La gente comenzó a conocerla como Cicciolina, a pesar de que su seudónimo era Ilona Staller, debido a su aparición en un programa de radio sexual, al estilo línea caliente. En 1983, la actriz da un nuevo paso adelante en su carrera erótica al fundar una productora pornográfica, con la cual sacaría su primera película para adultos. Se llama Teléfono Rojo y apareció en 1983, después de convertirse en todo un mito erótico en su país de acogida. A lo largo de los 80, su popularidad siguió creciendo como actriz pornográfica, pero también como cantante.

Y es que Cicciolina aprovechó su fama para intentar expandir sus aptitudes artísticas a otras disciplinas, y llegó a lanzar algunos sencillos que, sin embargo, no tuvieron mucho éxito. Mientras tanto, su carrera en el porno seguía despegando, y se mantuvo durante una década, hasta la llegada de los años 90, cuando decidió retirarse casi al mismo tiempo que dejó su escaño en el Parlamento. Y es que Cicciolina fue la primera actriz pornográfica en llegar a ocupar un cargo en el Parlamento Italiano, algo por lo que también se la recuerda bastante. Tras dejar el porno intentó hacer carrera en el cine convencional, pero sus apariciones fueron breves y poco llamativas.

Su llegada a la política

En 1985, la actriz decidió involucrarse en una nueva faceta, la política. Se convirtió en activista y entró en las listas del llamado Partido Radical, uno de los primeros partidos verdes y feministas de Italia. Abogaban por la no inclusión del país en la OTAN, así como por la búsqueda de energías limpias, en lugar de utilizar la energía nuclear. Si bien en su primera presentación como candidata, Staler no logró escaño, si que lo consiguió en 1987, convirtiéndose así en la primera pornstar en un parlamento europeo. De hecho, Cicciolina aseguró que seguiría rodando películas mientras formaba parte de aquel estamento, siempre en su tiempo libre, por supuesto.

La actriz estuvo cinco años como diputada, hasta que en 1992 terminó su legislatura. Durante todo ese periodo presentó hasta doce proyectos de ley relacionados con las aspiraciones de su partido, desde nuevas energías renovables hasta la defensa de derechos humanos en varios países del mundo. Fue muy popular su propuesta, totalmente espontánea, para tener sexo con Saddam Hussein a cambio del final de la Guerra del Golfo, a principios de los años 90. Cicciolina también presentó numerosas propuestas de ley para crear un proyecto de cara a implantar la educación sexual en los colegios italianos, algo que finalmente no cuajó. Después de quedar fuera del parlamento en 1992 lo intentó de nuevo con otros partidos en los años siguientes, sin suerte. Se llegó incluso a presentar para la alcaldía de Monza y Milán, pero su popularidad ya había menguado bastante y apenas obtuvo votos.

Una leyenda ya retirada

A pesar de seguir siendo un personaje muy popular, especialmente en Italia, Cicciolina ya se retiró hace muchos años de todo el mundo de la farándula. Su productora sigue creando películas para adultos, y ella misma ha hecho diferentes cameos en algunas producciones o programas de televisión. Ahora vive tranquila en Italia y ha lanzado varios libros sobre sexualidad, además de sus propias memorias. Se ha convertido en un icono de la cultura popular de los años 80, e incluso ha aparecido más recientemente en portadas de revistas para adultos como Playboy, donde tuvo su última aparición en 2006. Cicciolina siempre será recordada por su faceta de actriz pornográfica, pero también por la de política, algo de lo que no muchas pornstars pueden presumir.